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martes, 8 de mayo de 2012

COSMÉTICA NATURAL: LA IMPORTANCIA DE LA ALIMENTACIÓN

Cada vez soy más consciente de la importancia de una correcta ALIMENTACIÓN para poder disfrutar de una buena SALUD.

Os animo a profundizar todo lo que podáis en este tema, ya que hoy en día tratamos de paliar muchas molestias o enfermedades con medicamentos muy potentes (muchas veces nada saludables para el conjunto del organismo- tienen muchos efectos secundarios), pero no pensamos que lo que comemos, cómo lo cocinamos o cómo están cultivados es de suma importancia para construir las células de nuestro organismo.

Centrándonos en lo que se refiere a la COSMÉTICA, os diría lo mismo. La PIEL, es el mayor órgano que poseemos, y es de suma importancia un correcto funcionamiento a nivel interno de nuestro organismo para que luzca como se merece. Es decir que la BELLEZA (y no solo es un dicho), empieza en el interior. 

  

En muchas ocasiones buscamos paliar distintos tipos de afecciones cutáneas, con infinidad de productos cosméticos, cuando la causa está en una disfunción interna (incorrecta alimentación, alergias alimentarias, saturación de los órganos de eliminación, problemas hormonales, falta de hidratación, etc...).

Merece la pena pues profundizar en lo que hacemos todos los días un mínimo de tres veces al día: COMER ¡¡¡

No soy nutricionista, pero os comentaré ideas que he obtenido de mi propia experiencia, formación y lectura variada.

Para introducir cambios en nuestros hábitos, no se puede hacer todo de golpe....mi recomendación es que empecéis por lo que os resulte más sencillo; cuando esto lo tengáis incorporado a vuestra rutina ya no os resultará incómodo y podréis dar el siguiente pasito...y así uno tras otro. Cuando descubráis los beneficios que reportan esos pequeños cambios, os iréis animando cada vez más¡¡¡

Os pongo algunas direcciones de PRODUCTORES ECOLÓGICOS, donde se pueden adquirir los productos a precios muy interesantes (lo ecológico no es lujo).

EVITAR: algo relativamente sencillo es empezar por evitar o sustituir cierto tipo de alimentos.

- 1- INGREDIENTES REFINADOS: azúcar, harina, aceites, etc...

Si investigáis un poco sobre este tema descubrireis, que aunque este tipo de productos suenan a más "finos" o "mejores", nada más falso, se comercializan así porque se conservan mejor, tienen un aspecto más blanco, se extrae mayor cantidad de producto, etc... Pero resulta que al refinarlos se eliminan ciertos nutrientes muy importantes para nuestro organismo y no solo eso sino que al carecer de ellos, los ROBAN de nuestro organismo porque sino el cuerpo no sería capaz de sintetizarlos. 

Sería muy recomedable consumir menos cantidad de azúcares en general y sustituir el azúcar blanco refinado por: 
  • azúcar integral de caña/ panela (no el azúcar moreno que está teñido¡¡¡)
  • melaza de cereales
  • miel cruda
  • sirope de ágave negro
  • stevia

Desconfiad de los productos que se etiquetan  "SIN AZUCARES AÑADIDOS" ¡¡¡¡, ya que no llevan azúcar natural, sino edulcorantes artificiales (peores aún que el azúcar blanco) como el ASPARTAMO E-951, SACARINA E-954, etc....


Hoy en día disponemos de distintas marcas de harinas integrales de calidad (mi recomendación, mejor si son ecológicas):
  • harina integral/ semi integral de espelta (un tipo de trigo muy antiguo no modificado)
  • harina   integral/ semi integral de centeno
  • harina   integral/ semi integral de trigo
  • otros como: avena, arroz integral, quinoa, mijo, trigo sarraceno, etc...
  • introducir legumbres 2 veces a la semana: garbanzos, azukis, etc... (proteina completa)

Siempre aceites de 1ª PRESIÓN EN FRÍO, es decir EXTRA VIRGEN, ya que estos no están sometidos a altas temperaturas, sino que se extraen por métodos de presión y por ello conservan todos sus nutrientes intactos.

NOSOTROS COMPRAMOS A:

- 2- Eliminar las MARGARINAS y grasas hidrogenadas, ya que estas se crean a partir de procesos en los que se generan unas grasas llamadas GRASAS TRANS muy perjudiciales para la salud.....buscad este término y comprobaréis lo que os comento¡¡¡ 

Mejor comer un poco de mantequilla, que este tipo de productos...por mucho Omega 3 que lleven!!!

- 3- Reducir el consumo excesivo de PROTEINA ANIMAL, y que esta sea ecológica a ser posible, ya que estaremos evitando antibióticos, hormanas, pesticidas, etc....

PRODUCTORES ECO: 



- 4- Reducir el consumo excesivo de LÁCTEOS, y que estos sean fermentados (yogur) y ecológicos a ser posible, ya que estaremos evitando antibióticos, hormanas, pesticidas, lactosa, etc....

La leche más digestiva para el ser humano es la de CABRA.



AUMENTAR EL CONSUMO:

Creo que no se insiste lo suficiente en la importancia de aumentar la ingesta de VERDURAS Y FRUTAS.


No me cabe la menor duda de que lo mejor a muchos niveles es consumirla ECOLÓGICA. Desgraciadamente se le hace mala prensa, confundiéndolo con un producto de lujo, muy caro y solo al acceso de unos pocos.

La realidad hoy en día es que cada vez hay más personas que se decantan por esta opción y encuentran alternativas para todas las economías.

Nosotros nos hemos decantado por: 




Una alternativa muy interesante también son los GRUPOS DE CONSUMO ECOLÓGICO, ya hay muchos, y cada vez son más, en la provincia de Madrid y el resto de España:



Unos cítricos excelentes a domicilio:

CÍTRICOS ECO

JOSÉ MARJALA 608669277


Esto son pequeños apuntes para que veáis alternativas ...de verdad merece la pena los pasitos que se hacen hacia una alimentación más consciente.

Unos libros para ayudarnos también a preparar estos alimentos de forma que sean más energéticos, os recomiendo:


Os recomiendo también unos artículos que he encontrado sobre NUTRIENTES ESPECÍFICOS  y otros aspectos a tener en cuenta, y su importancia sobre la salud de la piel:





Espero que os haya resultado de interés y que compartáis vuestros contactos y experiencias, para que todos podamos beneficiarnos del intercambio de información.

un fuerte abrazo de árbol para todos,

Pamela

www.espiritubosque.es

-cursos prácticos: alimentación, cosmética, artesanía, naturaleza



miércoles, 17 de agosto de 2011

COSMÉTICA NATURAL - cómo elaborar oleomacerado de zanahoria

RECETA DE OLEOMACERADO DE ZANAHORIA


Una alimentación saludable y una piel sana - bella van de la mano.

Lo más importante para que podamos disfrutar de un cutis en buen estado de salud, es que nos alimentemos correctamente. Para la piel, y para el organismo en general, la verdura y la fruta son fundamentales, para aportar vitaminas, minerales, fibra, agua, etc...

Muchas veces buscamos la solución a nuestros problemas cutáneos desde fuera, cuando las causas generalmente se encuentran en algun tipo de carencia alimentaria, intolerancia, acumulación de toxinas, etc...

Por eso iremos intentando aportar nuestro granito de arena para que veáis qué nos aportan y cómo nos pueden ayudar los distintos alimentos, en nuestra dieta, pero también aplicados a productos cosméticos. 



LA ZANAHORIA (Daucus carota) 

- propiedades, usos y aceite macerado de zanahoria







Las zanahorias son una hortaliza más que saludable, ya que esta verdura tiene un contenido nutritivo muy balanceado entre vitaminas, minerales, agua e hidratos de carbono, además de azúcares naturales. Por esto mismo, nunca está de más comerlas a menudo, para obtener todos sus beneficios.

Al ser la zanahoria una raíz, absorbe una gran cantidad de nutrientes. Estos se ven traducidos en una buena presencia de azúcares, además de las consabidas fibras y también de esa fuente de energía que son los hidratos. Pero además, contiene una gran cantidad de minerales, siendo el potasio uno de los más destacados dentro de ese apartado.

También las vitaminas, constituyen a las zanahorias en una buena fuente de nutrición para tu organismo. Por ejemplo, los carotenos (vit A) aparecen a raudales dentro de su composición vitamínica, siendo estos esenciales para la piel. También las vitaminas del grupo E y B se hacen presentes en este noble vegetal.

Es muy útil para eliminar los cólicos y disipa los gases que emite el organismo, debido a ello es recomendable ingerirla después de las comidas. Ayuda a quienes padecen de estreñimiento y tienen dolor de estómago a causa de una intoxicación, por lo que en este caso es recomendable comer seis zanahorias crudas ralladas, racionándolas durante todo el día.


Este magnifico vegetal es diuretico, es decir que agiliza el proceso de orinar, es emenagoga ( agiliza la menstruación en las mujeres) y ayuda a la desintegración de los cálculos renales.

Es rica es fósforo, por lo que es un excelente vigorizante, útil para las mentes cansadas y como restauradora de los nervios.

Tiene además propiedades naturaleas para mejorar la vista, es antioxidante y un eficaz protector de la piel, ayuda a la secreción de leche materna.


Propiedades:

El aceite de Zanahoria tiene un alto contenido en vitamina A, antioxidante natural.
El betacaroteno es transformado por el organismo en vitamina A, ésta interviene en el crecimiento, la salud de la visión, las defensas inmunitarias, el envejecimiento y las arrugas.


Para obtener al 100% sus propiedades como mejor se consume es cruda.

De la zanahoría se pueden obtener distintos productos:

ACEITE ESENCIAL DE ZANAHORIA: se obtiene por destilación al vapor de los frutos secos (semillas).






Propiedades para la piel: dermatitis, eczema, psoriasis, erupciones cutáneas, revitalizante y tonificante, pieles maduras, arrugas

ACEITE MACERADO DE ZANAHORIA: se obtiene de la maceración de la raíz de la planta en un medio oleoso.




Cómo elaborar aceite macerado de zanahoria en casa:










  1. Limpiar las zanahorias (mejor si éstas son biológicas, ya que estarán libres de pesticidas y abonos sintéticos).



  2. Cortar en rodajitas y lo mejor es desecarlas un poco (se puede hacer en el horno a 40ºC con la puerta entreabierta para que la humedad se evapore o en un deshidratador casero), ya que la humedad que contiene puede estropear el aceite de la maceración.



  3. Una vez cortadas y opcionalmente parcialmente desecadas se introducen en un recipiente de cristal (mejor esterilizado en el lavavajillas) hasta rellenarlo casi por completo, dejando siempre un espacio al final.



  4. Verter el aceite base (puede ser: almendras, oliva, girasol, etc...), yo este año he probado con un aceite de girasol biológico excelente (os animo a probarlo en las ensaladas ya que es riquísimo sabe a pipa), ya que este aceite es muy rico en vitamina E (antioxidante natural, antienvejecimiento), hasta que cubra por completo las rodajas de zanahoria.



  5. remover con una cuchara para facilitar que el aire que pueda quedar atrapado pueda salir a la superficie.



  6. Cerrar el frasco y etiquetar con la fecha, el aceite base, etc...



  7. OPCIÓN "A" maceración lenta: dejar uno o dos días al sol, para que el aceite coja un poco de temperatura. A continuación dejar 38 días en oscuridad (lugar tibio) e ir agitando el tarro cada día.

  8. También hay posibilidad de a los 15 días retirar la zanahoria y reponer con zanahoria nueva, para hacer más concentrado el aceite.



  9. OPCIÓN "B" maceración rápida: dejar el tarro al baño maría (mejor que internamente el aceite no supere los 40ºC) de 40 minutos hasta 4 ó 5 horas, dependiendo de la prisa y fuerza que le queramos dar al aceite.



  10. Una vez macerado el aceite, con un paño o gasa de algodón, filtrarlo bien para eliminar las rodajas de zanahoria.



  11. Embasar en tarros esterilizados y etiquetar.



  12. Listo para ser usado bien directamente sobre la piel o en alguna crema, bálsamo, etc...



Usos: Debido a su contenido en Beta-Caroteno es ideal para formulaciones solares ya que favorece la formación de melalina, que protegen frente a las radiaciones solares favoreciendo la producción de melanina. La zanahoria se utiliza muy a menudo en las cremas bronceadoras, ya que este aumento de melanina prepara la piel para la exposición al sol y además conserva el bronceado natural por más tiempo.

Tambien es ideal para pieles secas, con arrugas y con falta de firmeza.







Esperamos que os animéis a cuidaros por dentro y por fuera.



Abrazos de árbol,



Pamela



http://www.espiritubosque.es/

información curso de Cosmética Natural:
https://espiritubosque.es/cursos/2016/12/cosmetica-natural-y-ecologica-6/


información curso de Jabones Artesanos:
https://espiritubosque.es/cursos/2016/12/jabones-artesanos-y-terapeuticos-3/

Videos sobre Pan, Jabones, Cosmética,...

http://www.youtube.com/profile?user=elespiritudelbosque1

jueves, 14 de abril de 2011

TÓXICOS EN LOS COSMÉTICOS Y ALTERNATIVAS -VIDEO CÓMO HACER JABÓN Y CREMAS-

Estimados amigos:


Cada vez se realizan más estudios sobre los productos químicos que se incorporan a los cosméticos y la incidencia que tienen estos sobre la salud, muchas veces perjudicial.

Hay ALTERNATIVAS os dejamos unos videos de cómo NOSOTROS MISMOS de forma casera y natural podemos realizar un sin fin de productos como jabón, cremas, tónicos, etc...


CÓMO HACER CREMAS

PINCHA EN LA IMAGEN PARA VER EL VIDEO




CÓMO HACER JABON
PINCHA EN LA IMAGEN PARA VER EL VIDEO




A continuación os dejamos unos artículos y unos enlaces sobre los estudios que se están realizando sobre los TÓXICOS EN LA COSMÉTICA y sobre qué componentes tenemos que prevenirnos.

Nos ha parecido muy interesante la labor de Carlos de Prada que es periodista ambiental, autor de varios libros, entre ellos el último " Anti-Tóxico. Vive una vida más sana", que pone a nuestro alcance mucha información contrastada.

En la web de FODESAM "Fondo para la defensa de la Salud Ambiental" encontraréis mucha más información interesante.

Podéis ver su artículo "Cosméticos y productos de aseo" en:
http://www.fondosaludambiental.org/?q=node/240

Su BLOG:
http://carlosdeprada.wordpress.com/

En FACEBOOK:

http://www.facebook.com/pages/Carlos-de-Prada/57171732905#!/pages/Carlos-de-Prada/57171732905?sk=info



Gracias a nuestra amiga Laura que nos ha hecho llegar este artículo:

Texto sacado de Discovery salud:
http://www.dsalud.com/index.php?pagina=articulo&c=499

LA MAYOR PARTE DE LOS COSMÉTICOS CONVENCIONALES SON TÓXICOS

El simple hecho de lavarse la cara o el pelo, maquillarse, aplicarse un desodorante o teñirse el pelo se puede convertir en un atentado contra la salud si no se eligen los productos adecuados. Y es que buena parte de la industria cosmética utiliza aún como ingredientes de sus geles, jabones, perfumes, champús, maquillajes, desodorantes, productos para bebés, dentífricos, espumas de afeitar, etc., sustancias tóxicas capaces de provocar un sinfín de trastornos más o menos graves, cáncer incluido. Una realidad consentida por las autoridades que queremos poner en conocimiento del lector.

La normativa española sobre productos cosméticos –en concreto el Real Decreto 1599/1997 de 17 de octubre y la Directiva Comunitaria 2003/15/EC de 27 de febrero, traspuesta a ley nacional el 11 de septiembre de 2004- los define como “toda sustancia o preparado destinado a ser puesto en contacto con las diversas partes superficiales del cuerpo humano (epidermis, sistema piloso y capilar, uñas, labios y órganos genitales externos) o con los dientes y mucosas bucales con el fin exclusivo o principal de limpiarlos, perfumarlos, modificar su aspecto y/o corregir los olores corporales y/o protegerlos y mantenerlos en buen estado”. La lista de productos que se pueden considerar cosméticos es pues amplísima y pasa por cremas, emulsiones, lociones, geles, aceites para la piel, máscaras de belleza, maquillajes, jabones, aguas de colonia y perfumes, champús, depilatorios, desodorantes y antitranspirantes, productos capilares, para el afeitado, para desmaquillar, para los labios, para el cuidado bucal y dental, para las uñas, para los bebés, para el cuidado íntimo externo, para la protección solar o para el bronceado sin sol...
Pero, ¿de qué están compuestos los cosméticos convencionales que utilizamos a diario? La ley dice claramente que no pueden contener sustancias clasificadas como carcinógenas, mutágenas o tóxicas pero un simple vistazo a las etiquetas –incluso de marcas internacionalmente conocidas y de prestigio- demuestra que las leyes no se respetan. Y son cada vez más los expertos que entienden que muchos cosméticos son auténticos venenos. Por legales que sean. Porque aunque la excusa sea que no son peligrosos ya que los tóxicos que contienen están en pequeñas cantidades hablamos de productos que en muchos casos se utilizan a diario y, por tanto, la cantidad de sustancias perjudiciales que termina entrando en nuestro organismo es al final elevada. La cantidad “aceptable” de sustancias químicas tóxicas en los cosméticos debiera ser cero. Lo apoya el hecho incontestable de que hoy está científicamente demostrada la gran contaminación que sufrimos todos (lea en nuestra web –www.dsalud.com- el reportaje titulado “Estamos todos altamente contaminados” que publicamos en el nº 58). Y luego no se entiende por qué el número de casos de cáncer aumenta en todo el mundo año tras año...


LOS INGREDIENTES MÁS PELIGROSOS


Según la Agencia para la Protección de la Salud del Reino Unido cada mes aparecen más de 600 sustancias químicas nuevas que se añaden a la lista de las 80.000 ya existentes. Y, sin embargo, sólo se ha constatado los efectos que provocan en humanos ¡en menos del 10% de los casos! Es decir, hay “controladas” menos de 8.000 sustancias y de ellas están permitidas para su uso en cosmética algo más de 6.000. Permitidas... sin que entendamos además la razón ya que está constatado que muchas causan alergias, problemas de pigmentación, irritación de la piel, trastornos hormonales e, incluso, cáncer y daños genéticos a futuros bebés, como veremos a continuación. Y es que, contra lo que algunos pretenden que creamos, las sustancias de los productos cosméticos no se quedan en la capa más superficial de la piel sino que se absorben y pasan a la sangre pudiendo provocar dolencias de todo tipo.
¿Y cuáles de esos componentes pueden ser tóxicos? Al menos los que incluimos en estas páginas. Eso sí, advertimos que por razones de espacio no citamos todas las “sustancias sospechosas” de peligrosidad que utiliza la cosmética convencional, sólo los más comunes. Sustancias que, afortunadamente, no se usan en la cosmética natural en la que más del 90% de sus componentes son materias primas naturales de origen no animal. Aclarado este punto recogemos un listado de las sustancias consideradas más peligrosas. Por precaución, evítelas en la medida de lo posible.

Son éstas:

-Aceites minerales.

Se trata de sustancias derivadas del petróleo que la industria cosmética utiliza como agentes antibacterianos y para mejorar la textura de las cremas de tal forma que resulte agradable ponerlas sobre la piel. También son uno de los ingredientes principales de los productos para el cabello, las lociones para después del afeitado, los desodorantes, los enjuagues bucales, los aceites para bebés, las pastas de dientes, etc.
Su uso industrial resulta muy rentable ya que son aceites que cuesta muy poco obtener, algo que para algunos prima sobre el hecho de que sean altamente cancerígenos. Además estas sustancias cubren la piel como si fueran una envoltura de plástico de tal forma que tapan los poros, bloquean la respiración de las células, extraen la humedad de la piel y la sacan a la epidermis de manera que ésta aparece brillante e hidratada. Pero sólo aparentemente porque, en realidad, a causa de esa capa plástica que la recubre la piel queda incapacitada para cumplir con sus funciones de defensa. Entre otras cosas, impide eliminar toxinas a través de la piel y, como consecuencia, aparecen acné, irritaciones, rojeces y otros desórdenes además de hacer que envejezca prematuramente. De ahí que cuando se dejan de usar estas cremas con aceites minerales la piel aparezca aún más seca y estropeada que cuando se empezaron a usar.
En las etiquetas estas sustancias pueden aparecer en su denominación latina o castellanizada (vea a este respecto el recuadro adjunto). Las más habituales son aceite mineral, paraffinum, paraffinum liquidum, petroleum, etc.
También son derivados del petróleo sustancias como el metilsilanol, la cera microcristalina, el ozokerite, el ceresin y la vaselina. Pero de entre estos derivados destaca especialmente el glicol propileno. Se trata de un líquido incoloro que forma parte de la composición de multitud de productos cosméticos... ¡y también de pinturas, detergentes para ropa, ceras para suelos y anticongelantes y líquidos de freno de los coches! De esta sustancia se pregona que ayuda a retener la humedad de la piel y que hace que ésta se perciba al tacto suave y sedosa... pero lo que no se dice es que numerosos estudios relacionan el glicol propileno con la dermatitis de contacto y con algunos trastornos del riñón o del hígado, que puede inhibir el crecimiento de las células epidérmicas e irritarlas (de hecho se le considera el principal irritante de la piel, incluso en concentraciones muy bajas) y que puede también irritar los ojos, causar trastornos gastrointestinales, náuseas, dolor de cabeza y vómitos además de afectar al sistema nervioso central.

-Ftalatos.

Los ftalatos son sustancias disolventes y suavizantes que se pueden encontrar con excesiva facilidad en cremas, esmaltes de uñas, perfumes, lacas de pelo y desodorantes. Y eso que el Parlamento Europeo prohibió su uso –a partir del pasado 1 de enero- en la fabricación de juguetes que puedan meterse en la boca y en artículos de puericultura ya que se les relaciona con daños en los sistemas reproductor y endocrino así como con un aumento del riesgo de padecer asma y cáncer. Así al menos consta en algunos estudios; por ejemplo, en el realizado por la Universidad de Rochester (Estados Unidos) que señala que la exposición a estas sustancias está también ligada a un elevado riesgo de anomalías genitales en bebés varones. Pues bien, hay seis tipos de ftalatos que no se pueden usar ya ni en la fabricación de juguetes por razones de seguridad pero puede encontrárselos en diversos cosméticos. Revise las etiquetas y evítelos, especialmente los tres primeros que mencionamos. Hablamos del dietilhexiloftalato (DEHP), el dibutilftalato (DBP), el butilbenzilftalato (BBP), el diisononilftalato (DINP), el diisodeciloftalato (DIDP) y el dinoctilftalato (DNOP).

-Fenol y fenil

El fenol y el fenil son sustancias que se utilizan como desinfectantes en el ámbito de la medicina y como conservantes en la industria de la cosmética. En el caso del fenol, por ejemplo, es conveniente saber que se trata de un alcohol que se produce mediante la oxidación parcial del benceno lo cual lo convierte en un ingrediente tóxico que puede afectar al sistema nervioso central, al corazón, al hígado, al riñón y a la piel. Nitropheno, phenolphthalein o chlorophenol son sólo algunas de las denominaciones bajo las que puede aparecer. En cuanto al fenil -que se incluye muy a menudo en los cosméticos con el nombre de phenylenediamine sulfate- penetra por la piel, accede al torrente sanguíneo y puede causar problemas hepáticos.
Estos alcoholes son incorporados en productos de todo tipo pero especialmente en los enjuagues bucales. De hecho, algunos contienen más alcohol que la cerveza, el vino y otros licores (por ejemplo, el conocido Listerine contiene un 21,6% de alcohol y por ello en el recipiente figura una etiqueta de advertencia). Etiqueta que, sin embargo, no aparece en las lacas para el pelo, en muchas de las cuales el 95% de su composición la suele constituir el alcohol etílico. Pues bien, debe saber que cuando se enjuaga la boca con ellos el alcohol actúa como solvente y hace a los tejidos más vulnerables a padecer distintas dolencias, incluido el cáncer. Al menos así lo demuestran algunos estudios realizados al respecto. Los datos no dejan lugar a la duda: los varones que normalmente utilizan enjuagues que contienen un 25% de alcohol tienen un 60% más de posibilidades de padecer cáncer de boca o de garganta que quienes no los usan. En el caso de las mujeres ese peligro llega ¡al 90%!

-Ingredientes artificiales o sintéticos.

La lista de cosméticos que contienen ingredientes artificiales o sintéticoses prácticamente interminable: champús, dentífricos, jabones, geles, limpiadores faciales, lociones, acondicionadores para el pelo, mascarillas, etc.
Por un lado están los PEGs –abreviatura de glicol polietileno- que son sustancias emulgentes que se utilizan para cuajar agua y grasa o detergentes. En sí mismas no son tóxicas pero contribuyen a eliminar el factor protector natural de la piel por lo que el sistema inmune queda más expuesto y, por tanto, es más vulnerable. Es decir, que la piel y, por extensión, el organismo se hacen más receptivos a otras sustancias, incluidas las tóxicas. De ahí que no se permita usar más de cinco PEGs en un mismo producto. ¿Y cómo reconocerlas? Pues suelen aparecer con las siglas PEG seguidas de un número que indica su peso molecular pero también se las reconoce por las letras eth al final como es el caso de steareth, ceteareth o -uno de los más empleados- sodium laureth sulfate. Este último no debe confundirse con el sodium lauryl sulfate, un detergente muy irritante utilizado en el 90% de los champús y dentífricos convencionales que se encuentran en el mercado. Su efecto es tal que, por el simple contacto con la piel, se absorbe y se almacena en los tejidos del corazón, el hígado, los pulmones, los ojos y hasta el cerebro. Y su listado de efectos adversos no termina ahí ya que se sabe que también afecta al sistema inmune, interactúa con otros ingredientes favoreciendo la aparición de cáncer y en cantidades suficientes puede modificar el material genético contenido en las células. De hecho, en los laboratorios se utiliza para inducir mutaciones en bacterias. Además, al menos en animales, causa problemas de pigmentación en la piel, corroe los folículos pilosos y retarda el crecimiento del pelo.
Otro químico extremadamente peligroso es la diethanolamine (DEA). Y eso que se trata de una base detergente y espesante que figura en la etiqueta de más de 600 productos cosméticos y para el hogar. Sobre esta sustancia el doctor Samuel Epstin –profesor de Salud Ambiental de la Universidad de Illinois (Estados Unidos)- afirma que, aplicada en repetidas ocasiones sobre la piel de ratas, hace aumentar exponencialmente la incidencia de cánceres de hígado y de riñón. Afirmaciones sobre su peligrosidad que serían corroboradas porJohn Bally -supervisor de la División de Cosméticos de la Food and Drugs Administration o FDA (la “Agencia del Medicamento” estadounidense)- al reconocer que diversos estudios han establecido el riesgo que implica una exposición continua a ella, especialmente en el caso de los niños.

-Colorantes.

Son sustancias que se emplean para darle el color deseado a cremas, geles de baño, maquillajes, tintes, etc. Pues bien, muchos de ellos han demostrado -al menos en animales- ser altamente cancerígenos y alterar las moléculas de ADN. Se les puede reconocer porque sus denominaciones incluyen las sílabas anilin o anilid –por ejemplo, el acetanilid- o por otras fórmulas más sencillas como HC (HC Orange 3), Acid (Acid red 73) o Pigment (Pigment Green 7).

-Solventes.

Muchos estudios relacionan los solventes con el aumento de la incidencia de cáncer. Algunos de ellos -como los que contienen el término isopropil- se usan también como solventes de pinturas y forman parte de la composición de los líquidos anticongelantes de los coches. Es una sustancia derivada del petróleo que, sin embargo, la industria cosmética convencional incluye en tintes de pelo, cremas de mano, exfoliadores, cremas y espumas de afeitar, colonias y otros muchos cosméticos.

-Fragancias artificiales.

Hablamos de fragancias muy baratas y de fácil producción que se añaden a perfumes, geles de ducha, jabones, desodorantes, productos para los bebés, champús, cremas de manos y corporales, etc. Se las considera peligrosas porque son bioacumulativas y se sospecha que puedan producir trastornos en los sistemas reproductor y endocrino. Además se ha observado que una vez sobre la piel pueden causar alergias, dolores de cabeza, mareos, tos, manchas oscuras en la piel, pérdidas de concentración y hasta cáncer. Entre otras muchas, se esconden en denominaciones como acetil hexametil -que incide sobre el sistema nervioso- o bromocinnamal -que resulta irritante para la piel-. Una de las más utilizadas es el tonalide.

-Liberadores de formaldehído.

Se trata de uno de los conservantes más utilizados por ser un potente antimicótico. De ahí que se utilice incluso en la fabricación de materiales de construcción y de muebles ya que previene y evita la aparición de moho y hongos. Es altamente cancerígeno por inhalación. Además exponerse a él puede causar dolores articulares, de cabeza o de pecho así como alergia, irritación y envejecimiento prematuro de la piel, daño en las membranas celulares y malformaciones en los fetos. Su uso está prohibido en cosmética pero como es un conservante muy barato y efectivo la industria se las ha ingeniado para crear sustancias que directamente no se pueden considerar formaldehídos pero que lo liberan. ¿Cómo reconocerlas? De dos formas. Una es fijarse en los ingredientes que se acompañan de la palabra urea como diazolidinil urea, imidazolidinil urea o poliximetileno urea (no debe confundirse con la urea que se encuentra en la sangre y que es el resultado del metabolismo de las proteínas). La otra forma de identificar estas sustancias es fijarse en que llevan las letras DM delante del nombre del conservante químico como es el caso de la DM hidantoina. Respecto de estas dos sustancias destacan los estudios realizados en la prestigiosa Clínica Mayo (Estados Unidos) que demuestran que el imidazolidinil urea y el DM hidantoina irritan el aparato respiratorio y la piel y pueden producir palpitaciones.
Y los mencionados no son los únicos conservantes liberadores de formaldehído. También lo hacen el dimetil oxazolidino, el armilacetato o el alkifenol.

OTRAS SUSTANCIAS DE LAS QUE PREOCUPARSE

-El talco.

Es una sustancia químicamente muy similar al asbesto o amianto, elemento conocido por provocar cáncer (especialmente de pulmón). El talco forma parte de numerosos productos cosméticos, entre ellos los maquillajes y los polvos para los bebés. Pero también se emplea para lubricar los condones. En este sentido, por ejemplo, ya en 1997 se publicó en la Revista Americana de Epidemiología que a largo plazo usar talco en la zona genital hace que el riesgo de padecer cáncer de ovarios aumente hasta un 60%. Además se sabe que tapa los poros de la piel y que impide sus funciones normales.

-Aluminio.

Es otro elemento sobre el que también hay sospechas fundadas acerca de su toxicidad. De hecho se han realizado numerosos estudios –algunos de ellos incluso por la Organización Mundial de la Salud- sobre la relación entre el aluminio y el Alzheimer. Destacando el hecho de que en las autopsias realizadas a pacientes que padecían esa enfermedad se encontraran en sus cerebros grandes concentraciones de aluminio. Además gracias a esas investigaciones se sabe que el aluminio puede unirse al ADN y modificar su estructura así como alterar la actividad de los genes. Y su absorción se produce tanto por vía oral como a través de la piel. De ahí que los cosméticos que lo contienen sean una fuente de contaminación que se debe tener muy en cuenta.
Especialmente porque el aluminio –en sus distintas formas- puede encontrarse en cremas hidratantes, pintalabios, desodorantes, antitranspirantes, etc. Un ejemplo de la utilización cosmética del aluminio es su presencia –en forma de clorhidrato de aluminio- en la mayoría de los antitranspirantes que se encuentran en el mercado. Sólo que si bien su acción astringente consigue reducir o inhibir el flujo de sudor también puede causar cáncer de mama al provocar la mutación de las células. Ello se debe al parecer a que al evitar la eliminación de toxinas a través de las axilas fuerza al cuerpo a depositarlas en las glándulas linfáticas que se encuentran bajo los brazos. Y tal sería la razón de que la mayoría de los tumores cancerígenos de mama se encuentren precisamente donde se encuentran esas glándulas.
Cabe agregar que efectos similares a los del clorhidrato de aluminio los provocan los parabenos, sustancias bacteriostáticas y fungicidas utilizadas en multitud de productos de belleza. Estas sustancias pueden imitar el comportamiento de los estrógenos y favorecer el crecimiento de tumores asociados a los niveles de éstos como es el caso del cáncer de mama. Lamentablemente los parabenos –en cualquiera de sus formas- se encuentran en más del 90% de los productos que permanecen en piel y en más del 70% de los que se enjuagan.

-Mercurio.

El mercurio es un metal pesado de elevada toxicidad a pesar de lo cual a la industria cosmética se la permite utilizarlo como conservante en productos de maquillaje y desmaquillaje de los ojos siempre que su concentración máxima sea del 0,007%. En la etiqueta se puede encontrar bajo la nomenclatura tiosalicilato de etilmercurio.

-Antioxidantes sintéticos.

Cabe mencionar elbutilhidroxitolueno oBHT (también puede aparecer como E-321). Se trata de un antioxidante sintético que a pesar de no ser un agente mutágeno es capaz de modificar la acción de ciertas sustancias que pueden provocar cáncer. Se ha constatado en ratas que a altas dosis afecta a la reproducción y al número y desarrollo de las crías.

OPTE POR LO NATURAL

Tras lo expuesto nuestro consejo es obvio: opte por productos naturales. Y sepa que para que un cosmético pueda considerarse “natural” ha de estar compuesto en más del 90% por materias primas naturales de origen no animal y carecer de sustancias irritantes, tóxicas o peligrosas. Tienen además la ventaja de que las sustancias que se usan en su fabricación proceden mayormente de plantas por lo que en muchos casos fortalecen y mejoran también las funciones dérmicas.
Eso sí, sepa que no existe una cosmética 100% natural ya que la mayoría de los productos llevan algún conservante -aunque sea suave- para garantizar su durabilidad y un emulgente que permita mezclar y cuajar las sustancias obtenidas de las plantas y el agua. En todo caso, la cantidad de sustancias químicas o sintéticas que se añaden –como vemos, por pura necesidad- es menor de un 10% de la composición final del producto. Esto explica, entre otras cosas, su elevado precio, superior al de los productos que para los mismos fines ofrece la industria cosmética convencional. Claro que cuando está en juego la salud no debería haber ninguna duda a la hora de elegir.



L. J.

Cómo entender la etiqueta
A veces puede resultar complicado entender qué estamos poniendo sobre nuestra piel, cabello o dientes. Sobre todo porque, más allá de necesitar unas mínimas nociones de química, hemos de desentrañar las ingeniosas denominaciones bajo las cuales algunos fabricantes ocultan las sustancias más “sospechosas”. De ahí que a principios de la década de 1980 la Food and Drug Administration (FDA) estadounidense estableciera las reglas según las cuales han de figurar los ingredientes en las etiquetas de los cosméticos. Esa regla se llama INCI -siglas en inglés de International Nomenclature of Cosmetic Ingredience (Nomenclatura Internacional de Ingredientes en la Cosmética)- y establece que los nombres de las sustancias aparecerán en su forma latina y enumerados según su cantidad en orden descendente. Es decir, que la sustancia más cuantiosa se nombra en primer lugar y la menos cuantiosa en el último. Esta declaración de ingredientes debe ser completa y exhaustiva de tal forma que en ella estén incluidos todos, desde los emulgentes a los conservantes. Se pretendía con ello que el consumidor tuviera así una mínima orientación ya que cuantas más sustancias naturales están enumeradas en los primeros lugares más natural será el producto.




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Saber comprar cosmética

-Para valorar la calidad de un producto cosmético es necesario leer la etiqueta y asegurarse de que se ha empleado la nomenclatura INCI. Es lo único que le dará información fiable.

-Hecho esto sepa que un buen producto cosmético no necesita más de 30 ingredientes y, por tanto, se recomienda evitar aquellos que tengan una lista interminable, incluso compuesta a veces por más de 50 sustancias como ocurre con algunas cremas hidratantes. Sólo si en los primeros lugares del listado aparecen sustancias naturales podremos disculpar la presencia de sustancias químicas. Algunas de éstas –básicamente gelificantes o emulgentes- son necesarias para poder mezclar sustancias naturales que no podrían fundirse sin ayuda artificial.

-Descarte también los productos que prometan las propiedades de “esencias” como la manzana, el melón, la sandía, la fresa, la pera, etc. Estas frutas no contienen aceites y, por tanto, no es posible extraer de ellas aceites esenciales naturales. El aroma de dichos productos no será natural.

-Use el sentido común. Desconfíe de los productos que digan contener algo así como “extractos naturales reconstituidos” pues se trata de simples copias del olor o de las propiedades de una planta.

-Por último, entienda que es lógico que los productos naturales sean considerablemente más caros que los químicos ya que éstos no dependen de factores tan variables como los cultivos, las temperaturas, las sequías, las plagas, etc.


Bueno espero que os haya resultado de utilidad y sobre todo que no todo se puede cambiar de golpe, pero que poco a poco podemos ir introduciendo pequeños cambios asumibles en nuestra vida, que nos harán estar mejor y más felices.

Abrazos llenos de salud,

Pamela
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